Jazz
"La imposibilidad de formular una definición medianamente satisfactoria a la hora de acercarnos al fenómeno del jazz supone una de las singularidades con las que ha tenido que enfrentarse todo aquel que en algún momento quiso acercarse a esa música que corre y se difunde…como un pájaro. A pesar de que las artes se den a si mismas explicaciones científicas, el lenguaje no deja de ser un mero útil. El swing, la espontaneidad, la sonoridad particular de la música jazz se siente más que se comprende racionalmente., no se puede atrapar como el pájaro del que habla Cortázar, sólo puede llegar a intuirse. En esa búsqueda a través de la sensualidad y la espiritualidad, la creación de un sonido personal de color tonal no ha sido ajena al negativo. Thor Castro entiende la fotografía de la misma manera que Ellington definiera su concepto de música en uno de sus más conocidos temas: It Don´t Mean A Thing If Ain´t Got That Swing.La espontaneidad en su fotografía juega a profundidad en la idea de libertad que el jazz tomó siempre como esencia. Una libertad que exploraron artistas como Jackson Pollock y Ornette Colleman en su free jazz o fotógrafos como Francis Wolff. La mirada de Thor es la de un cronista que recorre la geografía del jazz denotando respeto por cada elemento de su ríca iconografía, estableciendo un diálogo con la improvisación, ese impulso hacia la libertad que comprime todo un mundo en tan solo unos pocos minutos. Sus obras logran captar la fuerza de un fraseo hot, rostros de club que se derrumban dentro de si mismos o la confesión perturbadora de un saxo a media luz. Pero también parece contener el silencio. Un silencio sólido que nos enfrenta a nosotros mismos. Un encuentro que nos enfrenta a algo indefinible que es nuestra intimidad. Quizá estas imágenes nos conduzcan hacia el recuerdo de aquella ocasión en que la noche dejó de caer sobre la ciudad para hacerlo sobre nosotros mismos al amparo de la música de jazz.". Francisco Llorca